La vulnerabilidad
Oh, recuerdo, chaval,
estar ahí sentado delante
deseando que pasase algo,
que las cosas fuesen diferentes
en vez de hacer algo.
Como el primero representa un melting pot de pensamientos y reflexiones del autor, un diario de a bordo que lo acompaña en el paso de los días. El estilo es simple, breve, a veces irreverente, encierra el momento, inmortaliza el presente a pesar de la lógica y del contenido; cada entrada está abierta, escrita a modo de respuesta y, en cierta forma, esperando una respuesta.
La extemporaneidad es la matriz sobre la que se desarrolla esta colección de escritos que parecen casi buscar un diálogo con el lector, una provocación, querer una conexión, aunque sea sólo por un momento. No falta, sin embargo, el aspecto más íntimo que surge del recuerdo de la infancia y de las figuras familiares queridas.
(Prólogo, Rachele D’Alelio)


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