Esta obra es una aplicación de teorías al estudio de los rituales, encontrados en la Sierra de Madrid a modo de sorpresa durante los años de la Transición política a la democracia. Los nuevos rituales que aparecían tenían la característica de la secularidad y a veces laicidad. Era un fenómeno social llamativo, novedoso y con contradicciones internas, que como trabajo práctico fue muy difícil ordenar de forma que no perdiera el interés como objeto de observación y en ello se ocuparon muchos años de observación y análisis (1978-1991).
Las teorías más apreciables sobre rituales que me resultaron más confiables fueron las de R. Rappaport, ya que en su última obra completaba muy bien sus planteamientos iniciales de otras muchas teorías adoptadas por él bastantes años atrás. No se han olvidado por ello en el estudio las teorías alternativas, ya que el intento es aceptar métodos cualitativos y cuantitativos para la observación de los hechos observados. El texto intenta plegarse a un modelo científico mediante el método de la observación sistemática que emplea: descripciones, análisis, características y comparaciones. La primera parte se ocupa de los datos cualitativos, mientras que, al estudiar la estructura social como explicación, utiliza datos cuantitativos y operativos para demostrar cómo los nuevos rituales y la leyenda, como revitalizaciones culturales, acompañan los procesos de desarrollo económico. La cabaña ganadera, con los cambios sustanciales que provoca el gran desarrollo de la capital (Madrid), hace desaparecer la vaca “del terrí” así como el modo de vida de los pequeños ganaderos y esto es lo que comunican y transmiten los rituales de “Vaquilla” de estas localidades serranas como una queja. A esta interpretación se llega en el texto observando, sobre todo, los aspectos obvios de estos rituales más los pasos metodológicos de un modelo científico.
Pilar Jimeno Salvatierra nació en Madrid durante las décadas posteriores a la guerra civil. A pesar de tener padres republicanos, se educó en colegios religiosos y, posteriormente, laicos, como sucedía en la mayor parte del país.
Se licenció en Filosofía Pura en 1968 y, ese mismo año, pasó a formar parte del grupo de profesores pioneros de la Universidad Autónoma de Madrid, creada entonces como un proyecto de libertad pedagógica y de pensamiento. Simultaneando las clases con la investigación en Ciencias Sociales, leyó su tesis doctoral en 1981 sobre un tema antropológico vinculado al estructuralismo. La filosofía le había servido como marco para estructurar saberes en un momento en que la metodología y el estatuto epistemológico sufrían cambios importantes. Los estudios sociológicos comenzaron a cambiar tan deprisa que se priorizó el análisis de lo concreto en las ciencias sociales como paso previo a las teorías, por lo que el predominio de la filosofía como ciencia sobre modelos abstractos pasó a un segundo plano. A partir de entonces, la autora se dedicó de lleno a la Antropología social y cultural.
Tras la muerte de Franco, se inició el periodo de la Transición democrática, coincidiendo con una fuerte expansión económica en todo el país. En ese momento, la autora comenzó a observar pormenorizadamente los fenómenos culturales de secularidad y laicidad que se producían en la Sierra Madrileña. Estos fenómenos llamaron poderosamente la atención sobre dichas localidades, cuyo estudio detallado describe este libro.


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